Parte 1. Árbol de fruto extraño
Cinco años atrás.
- Oye muchacho, ¡despierta! – Le grita un viejo residente del pueblo a un chico que esta dormido en la rama de un árbol – No puedes dormir ahí, puedes caer y no pienso llevar a otra persona con el médico de nuevo.
- ¡Hmmph! – Despierta un poco alarmado el muchacho - ¿Eh? ¿Qué pasa?
- Que bajes de ahí antes de que caigas.
- Voy, voy.
- ¿Eh? Si, estoy bien, creo – Contesta el chico mientras se sacude y busca alguna lesión en su cuerpo o alguna parte de su ropa que se haya estropeado.
El señor suspira nuevamente mientras ve como el muchacho termina de limpiarse.
- No eres de por aquí, ¿verdad?
- No señor, salí hace un tiempo de la ciudad de la que nací y comencé a viajar, aunque aun no tengo rumbo fijo. Anoche llegué aquí pero como estaba muy cansado y no tengo dinero para pedir hospedaje, decidí dormir en este árbol.
- Ya veo. Bueno, te dejo para que sigas con tu viaje – El viejo se despide con la mano y se dirige al pequeño pueblo colina abajo.
Tras algunos segundos de que el viejo residente se fuera, el chico despertó al fin y comenzó a correr hacia el viejo.
- Señor, señor, espere – Grita un poco agitado el muchacho mientras llega a donde se encuentra el viejo residente.
- Dime – Contesta el señor con un poco de duda en su rostro.
- Me gustaría…saber… - Se toma un ligero respiro para recuperarse de la distancia que había corrido - ¿Cree que podría darme trabajo?

