Cinco meses después.
Ark se encuentra en el taller, siguiendo con un trabajo pendiente de hace unos días. Se encuentra tan concentrado en su trabajo que no se percata de que Radda y Ana lo observan desde la puerta de conecta la casa con el taller.
- Ha aprendido mucho y en poco tiempo – dice Rada – Desde hace tiempo que no encontraba a alguien como él.
- Quizá sea cierto que…- dice Ana pero se detiene al mirar a Radda, completando aquello que diría con solo mirarlo a los ojos.
- No debemos sacar conclusiones, y aun si fuera así, es algo a lo que no le debemos dar importancia.
Ana asiente.
- Iré a preparar el desayuno – dice Ana – ¿Me acompañas?
- Estaré ahí en un momento, me quedaré a revisar su trabajo un poco más.
Radda entra al taller y comienza a trabajar en sus proyectos personales, es entonces cuando Ark se da cuenta de que Radda se encuentra ahí. Evitando hacer perder la concentración el uno del otro, evitan hablarse.
- !A desayunar! – grita Ana desde la cocina.
Ambos dejan sus herramientas tras escuchar a Ana y luego se miran el uno al otro, esperando el primer movimiento. Dan el primer paso casi al mismo tiempo, igual pasa con el segundo, y luego se vuelve una carrera por llegar primero a la cocina. El principal obstáculo es la puerta y quien cruce primero tendría más posibilidades de llegar primero.
Radda toma una ligera ventaja que dura poco, la edad y peso no le permiten moverse al mismo ritmo que el joven Ark, por lo que este llega primero.
Después del desayuno, Ark y Radda regresaron al taller. Para variar, ese día fue algo silencioso en el taller, los golpes entre el metal de las herramientas y el material habían sido reemplazados por otras actividades que requerían más detalle y cuidado.
Una hora mas tarde alguien llamo a la puerta. Ana fue a ver quien era el visitante, aunque al parecer ya sabia de quien se trataba.
- Buenos días, Meilin – dice Ana justo después de abrir la puerta.
Una jovencita ya hacia en la entrada. De cabello café, con una larga cola de caballo sujetada por un gran moño. Porta un pantalón que llega a sus tobillos, una camisa y un pequeño chaleco sobre esta. Sus ropas estaban un poco gastadas, y sumado a su joven rostro le daban un aspecto único que era fácil de distinguir, como una pequeña niña a la que no le molestaría ensuciarse para divertirse.
- Buenos dias señorita Ana – responde Meilin y luego muestra una sonrisa.
- Gracias por decirme señorita, Meilin, pero creo que ese titulo ya no es para mi.
- Claro que si lo es, señorita Ana, aun es joven y hermosa.
Ana solo sonríe.
- ¿Se encuentran Ark y el maestro Radda? Me gustaría ver a Ark.
- Claro, ambos se encuentran en el taller. Pasa, sabes que estas en tu casa.
Meilin entra a la casa y llega al taller. Radda la ve al llegar, pero antes de que este pueda decir algo, Meilin le pide que no haga ruido; Meilin se coloca detrás de Ark, quien se encuentra de nuevo concentrado en su trabajo.
- !Aaaaaaark! – grita Meilin detrás de Ark, quien pierde el control de lo que hacia por la reacción y provoca que se rompa aquello con lo que trabajaba.
- !Meilin! !¿Cuantas veces tengo que decirte que no hagas eso?! – grita Ark molesto por lo que Meilin le había provocado hacer.
Meilin solo le muestra su lengua a Ark en muestra de burla y luego se ríe. Ark sale del taller y Meilin lo sigue.
- ¿Que quieres Meilin? Ya arruinaste el trabajo de toda la mañana.
- No es para tanto, yo te ayudo a reconstruirlo.
Ambos siguen hasta llegar a la cocina donde Ark se detiene a tomar un poco de agua.
- En serio Meilin, ¿que quieres?
- Ya lo olvidaste, ¿verdad?
- ¿Eh? ¿Olvidar que?
- Mañana es mi cumpleaños, pero ese mismo día saldré temprano con mis padres a visitar familiares en Layn, de ahí tomaremos un ferry, por lo que estare lejos de Goloro por varios meses.
Ark permanece callado, avergonzado por no recordar todo lo que Meilin le acababa de decir.
- No te preocupes, ya sabia que lo olvidarias y por eso vine a recordartelo.
- Lo siento, Meilin, no era mi intencion olvidarlo.
- Ya te dije que no te preocupes, pero como castigo tendras que conseguir el mejor regalo para cuando regrese.
- Bien, tienes un trato – dice Ark, pensando ya que podria ser.
- Debo irme, mi madre me pidio que la ayudara – dice Meilin mientras se aleja de Ark y se acerca a la entrada de la casa – Nos vemos mas tarde maestro Radda y señorita Ana!
Meilin sale de la casa corriendo, Ark ve como se aleja y luego mira su vaso con agua para ver un borroso reflejo de su rostro. Termina de beber el agua y se devuelve al taller a seguir con su trabajo, pero el sonido de la campana del pueblo lo detiene justo a la entrada del taller, donde se encuentran Radda y Ana.


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