- No recuerdo que fuese día de reunión – dice Ark.
- No lo es – dice Ana.
- Entonces, ¿para qué llamarán a reunión en este momento? – pregunta Ark.
- Estoy segura que no serán buenas noticias – dice Ana.
Ark, Radda y Ana salen del taller y caminan hacia el centro del pueblo, al lugar donde se encuentra la campana que se utiliza para llamar a toda la gente del pueblo.
Poco a poco el círculo de piedra y concreto, donde se encuentran los dos pilares que sostienen la campana, comienza a rodearse de gente.
Dos personas vestidas de traje negro se encuentran en el centro, en la pequeña plataforma donde se coloca la persona que da las noticias, y alrededor de ellos una docena de soldados armados. Tan pronto como la gente deja de llegar, uno de los sujetos con traje, el más alto, saca un papel y comienza a leerlo con voz firme y clara.
- Gente de Goloro, ciudadanos de la República Industrial de Tarnak. Por órdenes directas del presidente en jefe, se ha declarado que el pueblo de Goloro participará a partir del día de hoy en el obligatorio apoyo económico hacia la república, con el fin de expandir el progreso y otros aspectos para proteger a la población. Estos apoyos se realizarán mensualmente o según sea requerido.
Al terminar de hablar, la gente comenzó a gritar y a quejarse por aquello a lo que habían sido sometidos. Los soldados presentaron armas y aplacaron el pequeño motín que comenzaba a formarse.
Radda bajo la cabeza tras escuchar lo anterior. Ana se percató de esto y se acercó a él.
- Amor, ¿pasa algo? – le pregunta Ana a Radda.
- ¿Sabes porqué están aquí? – dice Radda – De alguna manera se enteraron.
- Hiciste lo correcto, ambos sabíamos que esto podría ocurrir y ambos decidimos tomar el riesgo y que hacer si llegara a pasar – dice Ana.
- Realmente no quería que pasara – dice Radda – Quería que ese momento, ese día todo hubiera terminado.
Ark escucha la conversación entre Radda y Ana, y su curiosidad no le permite retenerse.
- ¿De qué hablan?
- Nada…demasiado importante, es una larga historia; después te la contaré Ark – dice Ana.
Los tres deciden regresar a la casa antes de que terminara la reunión. Mientras se alejan, Ark trata de encontrar a Meilin entre la gente pero no logra localizarla.
- Estaré en el taller, necesito preparar algunas cosas – dice Radda justo después de que los tres llegaran a la casa.
Ana y Ark ve como Radda se retira al taller.
- Ven Ark, acompáñame a la cocina – dice Ana.
Al llegar a la cocina, Ark toma asiento mientras que Ana comienza a preparar bebidas para los tres.
- Entonces, ¿qué es lo que está pasando? – Pregunta Ark - ¿Sucedió algo antes de que yo llegara?
Ana toma un poco de aliento antes de responder.
- En nuestro mundo existen tres fuerzas o poderes principales. Una de ellas, se basa en el metal y en la astucia del hombre para manipularlo. Su fuerza viene de las armas, al igual que sus reglas y el control de la gente que ya hace bajo esta fuerza – dice Ana, para luego acercarse a Ark y darle un vaso con un líquido verde transparente de agradable apariencia.
- Nosotros somos parte de ese grupo – dice Ark.
- Así es, y al principio las cosas iban bien, pero pocas cosas duran para siempre – dice Ana – Dame un minuto.
Ana salé de la cocina y se dirige al taller a entregarle la bebida a Radda, para luego regresar a la cocina rápidamente.
- Otra fuerza de gran importancia ya hace dentro de cada persona, pero que pocos llegan a conocer y aun más pocos llegan a dominar – dice Ana justo al llegar a la cocina – Es como…magia, algo difícil de explicar. Cuando tengas la oportunidad de verlo entenderás a que me refiero.
Ark toma el último sorbo de su bebida.
- La última fuerza y la más reciente es una mezcla de las dos anteriores, nacida del estudio de la segunda por medios de la primera. Muchos la conocen como alquimia, por mezclar metal con magia, y actualmente es considerado como algo falso para algunos, mientras que otros consideran que ha sido uno de los mejores logros de la historia.
- Solo había escuchado un poco de esto, ¿pero qué relación tiene esto con los sujetos de traje? – dice Ark.
- El humano por naturaleza es débil, y es fácilmente tentado por el poder. Esto ha causado una guerra que ya ha durado demasiado – dice Ana.
Radda entra a la cocina interrumpiendo la conversación. Carga consigo una mochila con una gran cantidad de objetos metálicos y otros extraños.
- Debo ir – dice Radda – Ya no puedo estar con los brazos cruzados y no hacer nada.
Radda y Ana se miran fijamente a los ojos, diciéndose el uno al otro todo aquello que solo se puede decir de esa manera. Ark los ve pero simplemente no logra comprender lo que sucede.
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