martes, septiembre 02, 2008

Hojas de una Bitacora - Día 22

Toda muerte es triste generalmente. Muchos deseariamos resolver "la vida" de otra manera pero comprendemos que esa sera la última elección.

El día después de que encontramos la carretera, nos encontramos con un viejo vagabundo. Era una persona increiblemente agradable. Tan sabio, paciente, gentil, considerad, y muchas otras palabras que lo describen y que algunos siquiera conocen.

Nos platicó de todos sus viajes, de como había sido su vida y, a pesar de su edad, el sueño de su vida. Él deseaba reconstruir su pueblo, pero se vió forzado a viajar para conseguir semillas y otros materiales para que su lugar de origen revivierá. Nos contó que su esposa lo esperaba en casa y que debía volver con todo.

Viaje tras viaje llevaba un poco de la gran lista que llevaba consigo, y ya estaba por terminarla.

Curiosamente su siguiente parada era la ciudad a la que nos dirigiamos, así que nuestra suerte cambio ya que el viejo explorador conocía la ruta.

El siguiente día fuimos atrapados por una tormenta de arena, y aprendimos a formar un refugio por la gran habilidad de nuestro viejo compañero.

Cuando la tormenta calmó me dió las últimas instrucciones y me dijó:

"Toma el papel. Encuentrala. Regresa a mi origen y dile que la amo."

Esas fueron las últimas palabras del viejo. Al principio no entendí pero ya me ha quedado todo claro.

Mañana llegamos a la ciudad, con nuevas metas, la mirada en alto y llenos de esperanza.

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