Casi nos tomó dos semanas, pero al fin llegamos. Es…el infierno. Mares y ríos de lava era lo único que podíamos ver.
No nos aproximamos mucho, debido al intenso calor. Establecimos un campamento como a 10 kilometros. Era algo increible de ver, y a la vez muy atemorizante.
Algo extraño es que no estaba solo cuando llegamos. Varios nuevos animales y plantas se habían adaptado a ese insoportable lugar, aunque su vida no parecía ser fácil. Cerca del campamento encontramos el cuerpo de lo que parecía ser un perro rojo, pero de mayor tamaño. Parecía haber muerto recientemente, y nuestro estilo de vida nos había hecho garroñeros, así que usamos su carne para hacer provisiones. Su piel era inútil para nuestras costumbres, no sabíamos como tratarla para usarla. Era dura y aspera, y se rompía cuando se secaba. Al menos su carne era sabrosa y no causo problemas en nuestro cuerpo al digerirla.
El día de mañana partiremos nuevamente, tratando de encontrar un lugar aceptable para vivir.
jueves, octubre 09, 2008
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